[caption id="attachment_2517" align="aligncenter" width="300"]
La Bienaventuranza es como un rocío[/caption]
De la feliz en la estancia del paraíso, muerto para el mundo profano
Aparece a veces el de la felicidad simple y no de menos elevado
Hace el bien sin mirar a quién
De sus acciones, las vueltas ejemplo
Aparece la devoción de los que admiran
Y creen en la conciencia
Que por su medio, lograrán
Lo que a su parecer es imposible, inalcanzable o ya de menos realizable
Se habla entonces de los beatos
Quiénes felices en está vida, dan ejemplo de partida
[caption id="attachment_2515" align="aligncenter" width="388"]
Colección de corazones[/caption]
Bienaventurados,
Corazones grandes y de perfecta forma
Son incalculables sus gracias
Humildes, y rotos por fuera parecieran ser
Pues los ojos de los presentes
Molestos pueden temer
Acercarse un poco a toda su obra y deber
La riqueza del espíritu es un tanto invaluable
Nos asusta de tanto en tanto la seguridad en la pobreza
la moderación, la amabilidad y lo que consideramos disparate.
¿Quién? - pregunta La Pirata- ¿acepta las migajas de otros cuántos?
¿Quién pretende ser esbozo simplemente del gran gozo?
¿Quién quisiera ser la nada y que pasen por su espalda las gran botas de los hombres?
[caption id="attachment_2518" align="aligncenter" width="388"]
Pisoteando las flores[/caption]
¿Quién entonces habla fuerte para decir a todo el roque;que es con su ejemplo con qué podrá hacer un cambio concreto?
¿No es entonces impropio decir que las beatas, rezan, guardan, contemplan por sólo ser admiradas, bellas y muy hermanas de lo intangible, de lo imposible, de lo increíble?
Ya es de entonces valorable que deba clausurar mi boca.
Pirata que detuvo la mirada y no callo las emociones. Imprecando palabras que pudieran ser. Se retira hablando sola y guardando las piedras acorazonadas, imperfectas y a las vez muy redondetas. Pequeñitas, grandes, medianas.
[caption id="attachment_2516" align="aligncenter" width="388"]
Pequeñitos, medianitos, bien formados y otro tanto rugositos[/caption]
Bienaventurado el corazón del beato.
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La Bienaventuranza es como un rocío[/caption]De la feliz en la estancia del paraíso, muerto para el mundo profano
Aparece a veces el de la felicidad simple y no de menos elevado
Hace el bien sin mirar a quién
De sus acciones, las vueltas ejemplo
Aparece la devoción de los que admiran
Y creen en la conciencia
Que por su medio, lograrán
Lo que a su parecer es imposible, inalcanzable o ya de menos realizable
Se habla entonces de los beatos
Quiénes felices en está vida, dan ejemplo de partida
[caption id="attachment_2515" align="aligncenter" width="388"]
Colección de corazones[/caption]Bienaventurados,
Corazones grandes y de perfecta forma
Son incalculables sus gracias
Humildes, y rotos por fuera parecieran ser
Pues los ojos de los presentes
Molestos pueden temer
Acercarse un poco a toda su obra y deber
La riqueza del espíritu es un tanto invaluable
Nos asusta de tanto en tanto la seguridad en la pobreza
la moderación, la amabilidad y lo que consideramos disparate.
¿Quién? - pregunta La Pirata- ¿acepta las migajas de otros cuántos?
¿Quién pretende ser esbozo simplemente del gran gozo?
¿Quién quisiera ser la nada y que pasen por su espalda las gran botas de los hombres?
[caption id="attachment_2518" align="aligncenter" width="388"]
Pisoteando las flores[/caption]¿Quién entonces habla fuerte para decir a todo el roque;que es con su ejemplo con qué podrá hacer un cambio concreto?
¿No es entonces impropio decir que las beatas, rezan, guardan, contemplan por sólo ser admiradas, bellas y muy hermanas de lo intangible, de lo imposible, de lo increíble?
Ya es de entonces valorable que deba clausurar mi boca.
Pirata que detuvo la mirada y no callo las emociones. Imprecando palabras que pudieran ser. Se retira hablando sola y guardando las piedras acorazonadas, imperfectas y a las vez muy redondetas. Pequeñitas, grandes, medianas.
[caption id="attachment_2516" align="aligncenter" width="388"]
Pequeñitos, medianitos, bien formados y otro tanto rugositos[/caption]Bienaventurado el corazón del beato.