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| Pero aún prendo mi vela |
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| que da el orar |
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| Nada de que preocuparse |
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| Pero aún prendo mi vela |
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| que da el orar |
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| Nada de que preocuparse |
Burbujas Rosas[/caption]Siempre que tengas la disposición, y a veces el tiempo, pudiera suceder, y aunque no en el tiempo de los piratas, que el amor puede resultar una goma de mascar. Dulce, pegajoso y poco útil al final. Podría quitarte la congestión de los oídos apenas subir a gran rapidez grandes alturas. Siempre que se tiene disposición las circunstancias son poco previsibles, ya dependerá después de nuestra astucia en artes y en uso de la espada , si se cae más de una vez en ese tipo, manera o ya digamos desgaste del amor.
La goma de mascar o chicle, se estira cuántas veces se desee hasta que pierde su sabor, de ahí el engaño. Y cuándo se le tira en triste lugar como el piso o se le deja hecho bola en un rincón, ocasiona ascos, desajustes y una que otra maldición. Igual el piso, no tiene la culpa de que aquel haya sido solo una goma que se podía mascar y que al sol pudiera ser pegol perenne de todo sitio al que no se le pasa ni la escoba para quitar el polvo y los residuos de aquello que se creyó era amor, por lo dulce, pegajoso y descongestionador.
A pegar su chicle[/caption]
Una carta al amor inconcluso[/caption]Ahora pues, dicho el esfuerzo de No es para tanto, presumo explicarles porque del siguiente amor de goma de mascar, no es igual que un corazón de goma de mascar. Un corazoncito así también le dicen de departamentito, vecindad, con espacio para todos, o bien ajustado con pegol para con todos. Que si los muchachos en cierta época nos resultan todos hermosos, debiera como Pirata Ajusticiar y presumir que no es así, que hay valores monetarios intangibles que les hacen detestables aún sean Adonís, David o cualquier otro que tenga a bien mostrar sus gracias, dones y músculos viriles.
Anemona - Kalanit[/caption]Vea entonces que algunas mujeres, féminas que alertan en canción francesa, el complejo del amor de chicle. Y caen ante la belleza física, cambiando a veces sin dudar uno por otro cual Perséfone, que en vez de darle fin, le dio continuidad.
Pocos percibidos en densidad, brillan. De oro, kilates y kilates de buenas formas y maneras. Tal vez inexistentes. Increíbles y no menos como los venidos desde allá. Singulares seres que hacen soñar en breves noticias que nos donan, y decimos, ya vendrá... el de corazón de oro, no por ser metal maleable, ni que fuera Aluminio que de ellos ya hemos hablado. Y comparamos su virtud al oro, a la primicia de su brillantez, en sus acciones, en su ser, en su querer.
Me gustaría tripulación decir que conseguir un Golden Baby es casi como tener un millón de cofres de joyas, oro y uno que otro resultado del pronóstico a futuro. Definido así algún objetivo, pudiera parecer que entonces buscamos un golden baby, y no es eso, hablo del disparate de acordarme de esto, mientras buscaba recavar en el camarote algunos cuántos recuerdos y aparecía sin más la goma de mascar, el escrito y el lingote.
Amor entonces de oro, brillante, valioso, maleable y apreciado en toda tierra. Escaso de repente que hasta empeños pueden hacérsele para salir de las deudas, de apuros o necesidades. Aquellas que suelen ser eternas apenas la continuidad de la humanidad.
Y ya con esto me despido, hay trabajo que hacer.
a la Bond, James Bond[/caption]